Theme-Logo
    EN VIVO TABLERO VOTACIONES ASISTENCIA |
  • El Congreso
    • Marco Legal
    • Órganos del Congreso
    • Preguntas frecuentes
    • Biblioteca
    • Historia
    • Glosario
  • Diputados
    • Listado Bloques
    • Gráfica Bloques
    • Diputados por nombre
    • Comisiones Ordinarias
    • Diputados por Distritos
  • Transparencia
    • Información Pública
    • Parlamento Abierto
    • Gobierno Abierto
    • Listado de Asesores y Asistente
    • Asesores por dependencia
    • Comisión de la Verdad - Acuerdo 3-2019
  • Consulta Legislativa
  • Noticias
  • Convocatorias
    • Convocatorias de Ley
    • Convocatorias Plazas Vacantes


  • Noticias
  • Discurso del presidente del organismo legislativo, álvaro enrique arzú escobar
bg-img

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL ORGANISMO LEGISLATIVO, ÁLVARO ENRIQUE ARZÚ ESCOBAR

Domingo, 14 de enero de 2018

Quiero, en primer lugar, agradecer su presencia en este acto solemne de toma de posesión de la nueva Junta Directiva del Congreso de la República.

El acompañamiento de los representantes del Poder Ejecutivo, del Poder Judicial, así como de los representantes de la Comunidad Internacional, no solamente legitima a esta institución legislativa y sus nuevos representantes, sino también nos inspira en el esfuerzo común por alcanzar los ideales políticos, sociales y humanos de la sociedad moderna.

Yo siempre he pensado que, en términos generales, hay dos tipos de caracteres: los que prefieren no ver la realidad y posponer sus decisiones, y los que encaran las realidades y actúan en defensa de sus valores.

Los primeros se ocultan, se dejan intimidar, y adoptan una actitud de justificación y disculpa. Los segundos se indignan, debaten y están dispuestos a asumir los impactos de sus decisiones. A los primeros se les convierte en dóciles objetos de acusaciones, calumnias y escarnios, a sabiendas de que nunca se defenderán, más bien bajarán la cabeza. A los segundos se les acusa de intolerantes, de políticamente incorrectos, aunque sus acusadores saben que tienen la fuerza, la libertad de consciencia y la autoridad moral para denunciar el acoso al que son sometidos.

Yo los conmino a encarar las realidades y a actuar en defensa de los valores. Es más, no puedo concebir que se haga política de otra manera. Pienso, por tanto, que evadir la realidad no solamente es una irresponsabilidad, sino además tiene graves consecuencias en nosotros y en los que nos rodean. Afortunadamente, una persona que por cualquier razón ha renunciado a defenderse y se ha convertido en una víctima del acoso, siempre tiene la posibilidad de recuperar su dignidad personal con el apoyo y la ayuda de quienes estamos dispuestos a hacerlo.

Esa, y no otra: recuperar la dignidad y el respeto del Congreso, será la directriz, la columna vertebral de mi gestión como Presidente de esta nueva Junta Directiva. Y he tomado esta decisión crucial porque, de otra manera, cualquier cosa que hagamos, cualquier decisión que tomemos, será descalificada de antemano.

Ahora bien, a diferencia de muchos que idealizan otras sociedades, yo sostengo que la crisis de las instituciones, y especialmente de los Congresos, los Parlamentos, las Asambleas Nacionales, es uno de los males más profundos que aqueja a todas las sociedades contemporáneas.

¿Cómo llegó a suceder esto?

Este divorcio entre las personas y las instituciones es uno de los grandes problemas que enfrentamos hoy en día. La desconfianza, la indiferencia, la apatía de la gente, pone en cuestión la misma naturaleza democrática del País. La institución y los funcionarios públicos ya no se perciben como servidores que ejercen el poder en nombre del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Y en los casos más extremos se ha llegado a tener la sensación de que el gobierno se ejerce CONTRA el pueblo.

Estos son tiempos extraordinarios. Y enfrentamos retos igualmente extraordinarios.

¿Qué es más difícil que recuperar la confianza de quienes legitiman nuestro trabajo?

La naturaleza misma del Poder Legislativo nos impone la tarea de ser líderes que acerquen de nuevo el Congreso al pueblo. Si el Congreso lo puede lograr, cualquiera lo puede lograr. Pero, ¿cómo se recupera la confianza perdida?, ¿cómo se logra de nuevo que el ciudadano considere al Congreso como suyo, como una extensión legítima y efectiva de su voluntad?

El Congreso es la roca sobre la que se construye la democracia. Ante este escenario solo hay un camino: infundir determinación y confianza. Eso significa que, como órgano constitucional del Estado en la República, vamos a escuchar a la ciudadanía, a la Comunidad Internacional y a los grupos organizados. Eso sí, no vamos a permitir que intenten decidir por nosotros, que traten de dictarnos qué debemos hacer, bajo medidas de hecho o de presión. Vamos a exigir respeto al trabajo del Poder Legislativo, a las decisiones que tomaremos como representantes electos que somos.

Por supuesto, siempre habrá alguien que esté en desacuerdo. Las leyes son como un vaso en el que el agua ocupa solamente la mitad de su contenido. Unos dirán que está medio lleno, otros que está medio vacío. Todo depende de quién lo mire o quién lo tome.

Yo no sé cuál es la fórmula del éxito, lo que sí sé es que la fórmula del fracaso, es querer quedar bien con todos.

Señores Diputados: de hoy en adelante debemos actuar de acuerdo a lo que es correcto y necesario.

Pero para tener la certeza inequívoca de qué es correcto y necesario, hay que tener muy claros cuáles son nuestros valores, de dónde vienen y sentirnos orgullosos de ellos.

Hay quienes sostienen que los derechos son más importantes que las obligaciones. Con esa falacia han inculcado el sentimiento de que la moral ha pasado de moda. Y lo han hecho porque es más fácil culpar a otros de lo que hacemos mal, que hacer lo correcto, porque es más fácil exigir derechos que cumplir con obligaciones.

Las obligaciones son de orden moral y, por eso, son más importantes que los derechos. En una República, el único acceso legítimo a los derechos es el cumplimiento de las obligaciones.

No podemos seguir comprando la idea según la cual ya no hay nada sagrado, que todo es relativo.

En el preciso instante en que aceptamos que la verdad y la mentira valen igual, que solo cuenta el derecho a la expresión, estamos perdidos.

¿Cuáles son los valores que ese relativismo político ha querido destruir?

Nada más y nada menos que la Autoridad, la Responsabilidad, el Respeto y las Buenas Costumbres.

Quieren imponernos el reino de la Anarquía, la Irresponsabilidad, el Descaro y la Vulgaridad.

Sin Autoridad no hay Justicia, sin Responsabilidad no hay Confianza, sin Respeto no hay Dignidad, y sin las Buenas Costumbres perdemos el sentido de lo bello, lo noble y el valor de la tradición.

Señores Diputados: no es exagerado decir que el futuro de la política guatemalteca se juega en este recinto, porque en él están representadas todas las fuerzas políticas legalmente constituidas. Los diputados debemos hacer las cosas bien, con apego a una ética individual y social, lo que significa ejercer nuestra función con total honestidad, pero también en beneficio de la mayoría de guatemaltecos.

En todos los ámbitos hay personas que inspiran desconfianza; pero también hay muchas personas que no solamente merecen nuestra confianza, sino también nuestro respeto. A ellos apelo, dentro y fuera del Congreso, para enfrentar el mayor reto del momento presente: volver a ganar la confianza de la gente a la que nos debemos, devolver a los guatemaltecos el Poder Legislativo de tal forma que perciban en él, la herramienta pacífica y legítima para alcanzar un destino común.

No podemos vivir aislados, buscando solamente intereses personales. La confianza se construye (y reconstruye) desde la unión. Pero la unión solo es posible donde hay un intercambio veraz y honesto de voluntades.

No es fácil, recuperar la confianza es infinitamente más difícil que confiar por primera vez. Pero cuando se vuelve a confiar, se confía para siempre, porque es una nueva forma de vida, una conversión, que se construye sobre las valiosas enseñanzas de la vida.

En nombre de la Junta Directiva que hoy toma posesión y de todos los diputados que conformamos esta Asamblea, de la cual soy apenas uno, solicito a los guatemaltecos que juntos, haciendo acopio de nuestra fe y esperanza, pidamos a Dios nos dé la sabiduría que necesitamos para tomar las mejores y más justas decisiones.

Muchas gracias.


Noticias relacionadas

PRESIDENTE ARZÚ ESCOBAR SE REÚNE CON...

COMISIÓN PERMANTENTE OTORGA RECONOCIMIENTO A...

Conoce las iniciativas de ley
opina y participa.
Hashtags
#diputadoarzue

264 noticias

#bloqueunionista

119 noticias


Acuerdo 12-2018 de Junta Directiva, que respalda la generación y publicación del contenido de este sitio web del Congreso de la República de Guatemala

descargar


El Congreso de la República de Guatemala es el órgano legislativo unicameral de Guatemala. Está conformado por 160 diputados electos democráticamente, de manera directa, para un período de cuatro años con posibilidad de reelección.

Enlaces Gubernamentales
  • Organismo Judicial
  • Organismo Ejecutivo
  • Corte de Constitucionalidad
  • Gobierno Abierto
  • Otros Sitios Oficiales
Enlaces Útiles
  • Observatorio en Salud Reproductiva de Guatemala (OSAR)
  • Alba-Keneth
  • Guatecompras
  • Gobierno Abierto
  • Participación Ciudadana
Contáctanos
  • Dirección: 9 Avenida, 9-44 Zona1,
    Guatemala, Ciudad.
  • (+502) 2297-8800
  • Correo electrónico: unidadaccesolibre@congreso.gob.gt

© 2020 Todos los derechos reservados Congreso de la República de Guatemala.