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La edificación del actual
Congreso de la República de Guatemala, posee una larga e
interesante historia que hunde sus raíces en la célebre
Sociedad Económica de Amigos del País, la que ocupó,
exactamente, el espacio físico en que hoy se levanta el
Congreso de la República.
La Sociedad Económica de
Amigos del País fue fundada a finales del siglo dieciocho,
propiamente en el año de 1.794. Durante su existencia, esta
Sociedad funcionó en la novena avenida sur, en un edificio
cuya estructura arquitectónica era primordialmente
neoclásica, aunque con ciertos elementos del estilo
ultrabarroco, resabio del asiento del Reino de Guatemala, en
lo que hoy es la Ciudad de Antigua Guatemala.
El edificio de la Sociedad
Económica de Amigos del País era sobrio. La construcción,
aunque neoclásica, era masiva, con una torre baja y muros
gruesos. La reciente y devastadora experiencia de un
movimiento telúrico de la magnitud de los terremotos de
Santa Marta, en la Antigua Guatemala, en 1.773 justifica en
el inmueble de la Sociedad, la utilización de techumbre de
teja y los consabidos alfarjes y artesonados; sin embargo,
la ornamentación arquitectónica siguió utilizando arcos de
medio punto, cañones corridos y cúpulas de media naranja,
prevaleciendo la magnificencia sin ostentación de las
construcciones antigüeñas.
Transcurrido el tiempo y en la
tercera década del siglo veinte, la Sociedad Económica de
Amigos del País fue trasladada a otro inmueble capitalino y,
el entonces Presidente de la República, General de División
Jorge Ubico Castañeda, ordenó la demolición del vetusto y
dañado edificio de la Sociedad para construir en ese terreno
urbano el Palacio de la Asamblea Legislativa.
La
actual edificación principal del Congreso de la República
data del año de 1.931 cuando se iniciaron los arduos
trabajos de su construcción. Sobre la novena avenida
sur de la Ciudad de Guatemala se alza la imponente fachada
de cincuenta metros de longitud que ostenta dieciocho
columnas de cemento armado, de estilo jónico. El
Palacio de la Asamblea Nacional Legislativa está sobria,
sólida y elegantemente construido, desde los cimientos, de
ladrillo y concreto, hasta todo su maderamen que es de
-caoba seleccionada así como de algunas otras exóticas y
finas maderas procedentes de las selvas peteneras: el
guayacán, el cedro y el lustroso conacaste. Las
puertas y ventanas, tanto exteriores como interiores, nos
ofrecen una bella y rica ornamentación de cobre, que
transmiten el aspecto de severidad de las antiguas
manufacturas grecorromanas.
Según un documento de la época
de su edificación: “El Palacio de la Asamblea Nacional
Legislativa tiene las comodidades, lujo y confort que
requiere una construcción pública de esta índole”.
Originalmente, las oficinas
interiores del actual Congreso de la República fueron
decoradas cuidadosamente con pinturas al óleo; muchas de
éstas eran murales. Asimismo, se utilizaron en el
empapelado de aquéllas, finísimas tapicerías, algunas de
las cuales aún se conservan y protegen; otras,
desafortunadamente fueron víctimas del paso de los años y de
las inclemencias del tiempo. Los altos zócalos, que se
aprecian en los despachos del Palacio Legislativo, fueron
cuidadosamente tallados, también en costosísimas maderas.
Los umbrales de todas las puertas interiores fueron
trabajados por los más famosos ebanistas de la época y,
aunque se impone una marcada tendencia al estilo neoclásico
conservador, también pueden apreciarse interesantes
combinaciones, magistralmente alcanzadas, con elementos
artísticos del barroco, del ultrabarroco, del rococó, del
churrigueresco y hasta del mudéjar.
Los cielos, en las principales
dependencias legislativas interiores, son de finísimo
estuco. Formas geométricas cuadradas y rectangulares sirven
de marco a rosetones y frisos que hoy son verdaderas joyas
ornamentativas.
Según el diseño
primigenio, de la administración ubiquista, el Palacio
de la Asamblea Nacional Legislativa estaba dividido en
dos alas. Según un documento de la época, la
disposición original, según planos arquitectónicos, fue
la siguiente: “El edificio contiene, a su derecha
sobre el frente, el amplio vestíbulo que conduce a la
Sala de Sesiones, la Sala de Recepciones y el Despacho
de la Presidencia; a ambos lados de ellos, diez Salas de
Comisiones; y, a su izquierda, el Despacho de la
Vicepresidencia, Secretaría, Oficialía Mayor, Salas de
Oficiales, Archivos, Biblioteca, Vestuario, Salas de
descanso y habitaciones del Conserje y servidumbre”.
Obviamente más de seis
décadas después de su construcción, el Palacio de la
Asamblea Nacional Legislativa ha requerido reformas
funcionales y organizacionales, si bien, la estructura
arquitectónica se ha mantenido intacta puesto que se trata
de un Monumento Nacional y de una invaluable joya cuya
historicidad y riqueza artística son más que evidentes.
La llamada Sala de
Sesiones, también es denominada: Hemiciclo
Parlamentario, Sala del Pleno o Salón Plenario.
Contiene más de cien curules; éstas fueron,
originalmente, forradas de terciopelo rojo y de
terciopelo azul. Según los estudiosos de la Heráldica,
el azul es color patrio y simboliza soberanía y
libertad; se significa en nuestro cielo y en los
anchurosos océanos que nos flanquean; asimismo, el rojo
simboliza majestad, imperio y dignidad; se significa en
el plumaje pectoral de nuestro Quetzal. Las curules
constituyen un hermoso mobiliario, primorosamente
talladas por manos de artesanos nacionales, con suaves
tonalidades verdes que dan una impresión de bronce
antiguo. El trabajo de manufactura de estas curules
fue esmeradísimo; ha de tenerse en cuenta el profundo
simbolismo de la “silla edil” en la legislatura romana que,
incluso fue construida de valiosísimo marfil en el senado
del Imperio.
Verdaderas obras de arte son
las ánforas y los altorrelieves egipcios que decoran las
columnatas en que rematan los pasamanos y las balaustradas.
A ambos lados del Salón o
Hemiciclo Parlamentario, las tribunas o palcos: a la
izquierda el del honorable Cuerpo Diplomático y
Consular; a la derecha, el de los miembros de la Prensa
nacional e internacional y los cronistas
parlamentarios. Detrás de las curules centrales se
extiende la plataforma oficial destinada para las
autoridades civiles, ediles, militares y eclesiásticas,
así como personalidades e invitados especiales. En el
piso superior una amplia y hermosa galería en
semicírculo, con cómodas lunetas, constituye el sitial
destinado al público en general.
Los detalles de pilares y
columnas de la fachada principal, así como de sus
respectivos remates y capiteles dan fe de un trabajo
concienzudo y espléndido. Muchos años fueron invertidos
en la manufactura de cada uno de estos elementos de
soberbia arquitectura.
Es de apreciar el granito
martelinado con que se lograron los altorrelieves que
orlan los umbrales de las puertas interiores; asimismo
el finísimo trabajo conseguido en el tímpano de la
puerta principal del Palacio Legislativo (sobre la
novena avenida).
Una de las áreas más
llamativas de toda la edificación de la Asamblea Legislativa
es el denominado Salón “Los Pasos Perdidos”;
éste constituye
el vestíbulo principal de “Salón de Sesiones o Hemiciclo
Parlamentario”. El nombre de “Pasos Perdidos” se debe,
según algunos estudiosos, cronistas e historiadores a que en
ese pequeño espacio parlamentario han quedado perdidos en el
tiempo los pasos que han constituido hitos en la vida
política y gubernativa del país; otros son del criterio que
el hall recibe tal denominación en virtud de la
desorientación o extravío en que generalmente se encuentran
quienes por vez primera allí se sitúan; finalmente, hay un
tercer grupo de curiosos investigadores que afirman que los
“pasos perdidos”. “Han sido los dados por los más preclaros
próceres e insignes patricios de la historia legislativa de
la Nación”.
El vestíbulo del Hemiciclo
se encuentra hermosamente ornamentado; son dignos de
mencionarse: el mosaico de estilo veneciano que revela
el conocimiento supremo del artista en la milenaria
técnica nacida en la isla de Murano; remata aquél en la
figura central de una antorcha griega cuya llama
simboliza nuestra libertad. Grecas y formas ojivales se
hallan geométrica y sistemáticamente logradas, así como
estudiosamente obtenidas, figuras florales de riquísimo
contorno; asimismo, las pinturas murales que flanquean
la elegante puerta de acceso a la sala capitular
plenaria: a la derecha, el escudo de armas de las
Provincias Unidas de Centro América ostentando los cinco
volcanes y el gorro frigio; a la izquierda, el escudo de
armas de la República de Guatemala.
Los cristales de la puerta principal del Hemiciclo
Parlamentario tienen grabado el escudo del antiguamente
denominado Poder Legislativo. Realizado por
Marvin Haroldo García Buenafé y que además fue electo como
Diputado para el período 2004 – 2008.
El Palacio de la Asamblea
Nacional Legislativa o Congreso de la República fue
solemnemente inaugurado el 1 de marzo de 1.934, durante la
gestión administrativa del General de División Jorge Ubico
Castañeda.
Los planos del suntuoso y
magnificente Palacio Legislativo y la dirección técnica de
su construcción estuvieron a cargo del competente y
gratamente recordado arquitecto Manuel Moreno B.; fungió
como maestro constructor y de modelados el señor Manuel
Domínguez C.; y los revestimientos, tanto interiores como
exterior, fueron encomendados a los famosos “Talleres Pullin.”
Como es natural, el
Organismo Legislativo ha sufrido grandes reformas en
su organización y estructura interna desde la gestión
presidencial del General Ubico Castañeda hasta el
presente. De cara al nuevo siglo y al nuevo milenio,
el Congreso de la República ha requerido más espacio
físico para la instalación cómoda y eficiente de sus
dependencias. Las Comisiones de Trabajo son más; las
oficinas de las diversas bancadas necesitan
infraestructura apropiada y el programa de
modernización y tecnificación del Organismo
Legislativo supone también un ensanchamiento en las
distintas áreas de trabajo.
La
Casa Larrazábal
Declarada “Monumento Histórico
Nacional”, esta sobria y elegante edificación fue, otrora,
residencia del notable, jurisconsulto y hombre de letras,
Canónigo Fray Antonio de Larrazábal y Arrivillaga. Sin
embargo, la construcción actual dista mucho de aquélla que
le donara la culta dama, Doña Clara Larrazábal, a su hermano
Antonio quien, en los años de 1811 - 1812 representara
notablemente a las Provincias de Centroamérica ante las
históricas Cortes de Cádiz y, años más tarde, en 1826, ante
el Congreso Bolivariano de Panamá.
En septiembre de 1874 esta
mansión fue vendida en subasta pública a la sociedad
mercantil de “Francisco Sánchez e hijos”, funcionando
luego en ella, algunos comercios, un club social y
distintas residencias particulares. Años más tarde, el
Banco de Guatemala ubicó ahí sus oficinas centrales.
Por Acuerdo
Gubernativo del 13 de junio de 1966, modificado por otro
semejante del 28 de junio del mismo año, se otorgó la
casa en usufructo, por veinticinco años, al Banco de los
Trabajadores, institución que, recientemente se trasladó
a una moderna infraestructura convenientemente
localizada en esta capital.
Así, por Decreto número 28-94
del Congreso de la República, “Casa Larrazábal” se adscribió
en forma gratuita, y por veinticinco años prorrogables, a
este Alto Organismo del Estado. En mayo de 1994, durante el
mandato legislativo del Honorable Señor Licenciado Oscar
Vinicio Villar Anleu, fueron iniciados los trabajos de
restauración, remodelación y redecoración, mismos en que fue
significativamente valiosa la generosa ayuda y colaboración
del Gobierno de la República de China, a través de su digna
Embajada.
El inmueble en cuestión
fue destinado a albergar, primordialmente, las oficinas
y despachos de las Comisiones del Congreso de la
República, si bien también allí se encuentran: la
Tesorería Legislativa, la Secretaría Legislativa, el
Departamento Técnico Legislativo y cuatro de las
secretarías de la Junta Directiva de esta Asamblea
Nacional.
La casa cuenta con un
espacioso y confortable auditorio que diariamente es
utilizado, para llevar a cabo en su interior, reuniones
de diversa índole. Tiene capacidad para más de cien
personas cómodamente sentadas. Organizativamente,
también contó, hasta 1998, con otra sala de juntas,
llamada de “La Paz”; ésta ha dado lugar a la instalación
de una nueva Comisión parlamentaria.
La construcción de la “Casa
Larrazábal”, tal y como hoy se aprecia, fue dirigida por don
Domingo Goicolea y, originalmente, se dividió en dos
conjuntos habitaciones que de acuerdo a la antigua
nomenclatura catastral de la ciudad de Guatemala, tuvieron
como identificación los números cinco y siete de la octava
avenida sur.
Arquitectónicamente, “Casa
Larrazábal” ostenta características singulares. Su
estructura es de estilo neoclásico, aunque, si bien es
cierto, no son escasos los detalles barrocos en algunos
de sus elementos. Se aprecia la belleza en el tallado de
la caoba, el cedro y el conacaste de sus puertas y
postigos; la solidez de sus muros de calicanto y
bajareque, así como el excepcional juego de luz y sombra
que permiten sus vidrieras y balcones. Ricamente
trabajadas las balaustradas de éstos, dan a la fachada
exterior un acento de distinción, lujo y exquisito
gusto.
Y ¿ Quién fue el Ilustre Canónigo y
Doctor Don Antonio de Larrazábal y Arrivillaga, a quien debe
su actual denominación esta casa?

Fray Antonio De Larrazabal |
Nació en la ciudad de
Santiago de los Caballeros de Guatemala, el 8 de agosto
de 1769. Fueron sus padres, don Simón de Larrazabal y
Gálvez, Administrador principal de la renta de correos,
regido perpetuo del ayuntamiento y canciller de
la real audiencia; y doña María Ana Arrivillaga y
Montúfar. Ingresó al Colegio Seminario en donde fue un
brillante estudiante y obtuvo el grado de bachiller. Su
paso posterior por la Universidad de San Carlos fue el
de un excelente estudiante. Allí obtuvo la licenciatura
y el doctorado en teología y cánones.
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Su obra:
Bajo la dirección del
arzobispo Cayetano Francos y Monroy, inició estudios
eclesiásticos; en 1790 recibió el Bajo sub-diaconado y en
1791 el diaconado. En 1794 fue ordenado sacerdote en la
ciudad de León, Nicaragua, y Francos y Monroy le designó
como su secretario de cámara.
En 1797 ganó por oposición el curato de El
Sagrario de Guatemala y de examinador sinodal.
En 1809 ganó también por oposición la plaza de canónigo
penitenciario. Ese mismo año fue electo gobernador y
vicario capitular de la arquidiócesis.
El ayuntamiento de Guatemala
lo eligió su representante ante las Cortes de Cádiz en 1810,
y el 24 de octubre de ese mismo año hizo viaje a México para
embarcarse con rumbo a su destino a donde llegó el 12 de
agosto de 1811. Su cultura y capacidad le hicieron merecer
el cargo de Presidente de dichas cortes y diputado
permanente del alto cuerpo legislativo.
Debido a su celo defensor de
la Constitución promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812,
cuando ese cuerpo legal fue derogado en 1814 por Fernando
VII, Larrazábal fue reducido a prisión acusándole de
sedicioso, por haber propuesto reformas liberales sumamente
avanzadas para su época, tales como proclamar que la
soberanía radica en la nación; que se respetase la ley de
imprenta; la igualdad de derechos para los mulatos, etc.
Después de cumplir tres años
de confinamiento en España, volvió a Guatemala para cumplir
la condena de internación en el convento Belén,
prohibiéndosele recibir correspondencia y visitas.
En 1820 año en que fue
restablecida la Constitución, el canónigo Larrazábal quedó
en libertad. La Municipalidad de Guatemala, con fecha 22 de
agosto de 1820, acordó colocar una tabla conmemorativa sobre
la puerta de la sala capitular, en la que aparecía en letras
de oro el nombre del patriota.
“En memoria eterna de su
heroica firmeza en defender la Constitución y nuestros
imprescriptibles derechos”
Declinó integrar la comisión
que tuvo a su cargo redactar la nueva constitución federal
de Guatemala, después de la independencia, así como el cargo
de triunviro del poder ejecutivo. Junto con don Pedro
Molina, representó a Centroamérica en el Congreso Boliviano
de Panamá de 1826.
En 1839 Larrazábal fue electo
para ocupar un puesto en la Asamblea Constituyente,
convocada para reorganizar el país y fue designado su
Presidente.
El 2 de diciembre de 1853
murió en la ciudad de Guatemala. Fue sepultado en el
panteón debajo de la capilla de la Virgen del Socorro, en la
catedral metropolitana.
Murales del
Salón del Pueblo
El arte, como representación
de la realidad, que transmite el estado general del
espíritu y de las costumbres de la época en la que surge,
constituye un parámetro para conocer cada uno de los
momentos de nuestra historia.
Se observa, por ejemplo, un
auge del eclectisismo como reacción a las limitaciones y
restricciones de todas las formas de expresión libre,
situación que caracterizó el régimen presidencial del
General Jorge Ubico Castañeda, quien gobernó al país durante
14 años, desde 1930 hasta 1944. Desde luego, este panorama
contrasta fuertemente con la dinámica, que en todos los
niveles artísticos, se produjo en el siguiente período
revolucionario que abarcó de 1944 a 1954.
Este período democrático,
quedó también plasmado en una época artística en la que el
genio creador del guatemalteco, junto a las condiciones
políticas dio paso a una multitudinaria y maravillosa
profusión artística y al nacimiento de una serie de
asociaciones, escuelas y grupos de artistas e intelectuales,
entre los cuales cabe destacar: la Generación del Cuarenta,
el Círculo Acento, la Asociación de Profesores y Estudiantes
de Belleza Artes -APEBA- , la Asociación Guatemaltecas de
Escritores y Artistas Revolucionarios - AGEAR - Saker ti,
Grupos Americanista de Intelectuales y Artistas, Corporación
de Pintores y Escultores Plasticistas de Guatemala y
otros.
Dentro de ese espíritu
humanista y renovador, en 1952 y a iniciativa del Diputado
Julio Estrada de la Hoz, por ese entonces Presidente del
Congreso de la República, se proyectó plasmar en un mural
del Palacio Legislativo, los ideales que inspiraron los
logros de beneficios sociales de la Revolución de Octubre.
Para ello se solicitó al maestro Matamoros Llopi, grabador
español que se encontraba en Guatemala dando clases en la
Academia de Bellas Artes, aconsejara nombres de pintores que
pudieran llevar a cabo la monumental obra.
Juan de Dios González, Víctor
Manuel Aragón y Miguel Ángel Milián fueron los tres jóvenes
seleccionados para la histórica tarea, por ser de los
mejores alumnos de esa Academia.
Ellos, más tarde renombrados
maestros de la Escuela de Artes Plásticas, se entrevistaron
con el legislador Estrada de la Hoz y recibieron
instrucciones respecto al lugar donde debían realizar su
obra. Pronto iniciaron los estudios, bocetos y esbozos-
modelos a escala-que servirían para plasmarlos luego en las
paredes del recinto que entonces ocupara la Biblioteca del
Congreso de la República.
Trabajaron en un taller,
ubicado en la Avenida Elena y 13 calle durante casi un año.
Los modelos los elaboraban sobre cartón piedra de 8 por 4
pies. El procedimiento consistía en observar y luego hacer
bocetos de modelos al natural. Según recuerdan los autores
iban al Campo de Marte a observar por horas los briosos
movimientos de un caballo blanco que allí domaban. También
viajaron a una finca de Escuintla para observar a los
cortadores de caña durante la zafra; dibujaban bajo el sol
ardiente, abrasados de calor y a veces, entre verdaderas
nubes de zancudos y mosquitos.
Concluida la etapa del
proyecto se inició el verdadero trabajo mural. Primero se
botó el repello existente para colocar uno nuevo
técnicamente preparado a base de una argamasa de pitón (tipo
de fibra orgánica) que permitiría mayor resistencia a la
superficie.
En la realización del mural,
que duró más de un año, intervino también el joven Augusto
Ramírez, otro alumno de la Academia, quien trabajó como
ayudante y, merced a su extraordinaria, sombrosa y apolíea
figura y complexión física, como modelo de representación
humana
La pintura utilizada en el
mural es duco (piroxilina), un esmalte que fue aplicado con
pincel, en algunas áreas, y con espátula en otras.
Al parecer, el mural ya no fue
firmado por sus autores, puesto que el “Ejercito de
Liberación”, comandado por el Coronel Carlos Castillo Armas,
según los rumores populares avanzaba ya desde Chiquimula
hasta esta ciudad. Así, se dice que al triunfar la
liberación, los murales serían pintados de negro (Diario de
Centro América 29-2-88); sin embargo, otra versión señala
que solamente fueron cubiertos con paños o cortinajes
negros; y, por si esto fuera poco existe quienes aseguran
que el Coronel Castillo Armas, después de apreciarlos,
ordenó que no se les dañará de modo alguno porque lo
plasmado en pintura aún correspondía a la realidad
existencial del país.
En 1992, gracias al celo
artístico del entonces Presidente del Congreso de la
República, Honorable Señor Diputado y Licenciado Edmond
Auguste Mulet Lessieur, el recinto fue rebautizado con la
actual denominación de Salón del Pueblo y los murales fueron
hermosamente restaurados bajo la dirección y supervisión de
uno de sus autores, hoy maestro de la plástica guatemalteca,
Don Víctor Manuel Aragón. El financiamiento para tan
delicada obra fue coauspiciado por la Embajada del Canadá.
Hoy, esta sala capitular
alberga reuniones de diversa naturaleza, teniendo todas
ellas el común denominador de promocionar y fomentar la
genuina democracia guatemalteca.
Los autores de la obra
Maestro Miguel Ángel Ceballos Milián
Nació en Guatemala, hizo sus estudios en la Escuela
Nacional de Artes Plásticas en donde se especializó en
dibujo litográfico y publicitario. Ha realizado a lo largo
de su carrera artística diversas exposiciones colectivas y
personales.
Ganador de gran cantidad de
premios y galardones, destacando: primer premio y medalla de
otro en el concurso de pintura A P E B A; segundo premio y
pergamino en el certamen “Jacobo Rodríguez Padilla” y
menciones honoríficas en concursos y eventos auspiciados por
Bellas Artes.
Durante la época en que tomó
parte en la realización de los murales del Congreso de la
República, fue miembro de A P E B A, Saker-Ti y
Americanista.
Maestro Víctor Manuel
Aragón
Nació en Santa Lucía Milpas
Altas, Sacatepéquez. Realizó sus estudios en la Escuela de
Artes Plásticas, en donde se especializó en pintura, dibujo
y grabado en plástico y técnicas para pintura mural. Asistió
a un curso especial con el eminente grabador mexicano García
Bustos.
Ha realizado exposiciones
personales y colectivas de su obra, tanto a nivel nacional,
así como fuera de nuestras fronteras. Una de sus obras está
expuesta en el Museo de Artes Moderno de esta ciudad.
Entre los premios con que ha
sido justamente reconocido, cabe destacar el primer premio
en afiches Reforma Agraria, menciones honoríficas y
distinciones de la juventud Médica y APEBA.
Maestro Juan de Dios González
Nació en esta
ciudad; hizo sus estudios pictóricos en la Escuela de Artes
Plásticas entre los años de 1945 y 1953. Entre sus maestros
figuran Enrique Acuña y Oscar González Goyri. Su
especialización en la pintura es el óleo y la témpera.
Ha expuesto en San Salvador,
Santiago de Chile, en la Exposición de Arte Contemporáneo
del Caribe, efectuada en Houston (Texas) en 1956, en la
primera Bienal Interamericana de Pintura de México, en las
Ferias Mundiales de Nueva York y Alemania en 1964 y en el X
Certamen de Cultura de El Salvador.
Descripción de los murales
Ubicación:
Recinto de la antigua Biblioteca “Enrique Gómez Carrillo”
del Congreso de la República; hoy, Salón del Pueblo
Técnica:
Pintura mural de estilo moderno perteneciente al Siglo XX.
Base: Preparación de
óleo mate fuerte. Tipo de pintura empleada al realizar el
mural: duco de piroxilina.
Tema:
Diferentes períodos en el desarrollo
histórico, socioeconómico y político de Guatemala:
Comprende, desde la era precolombina hasta la Revolución del
20 de Octubre de 1944.
Fecha de ejecución:
1,949 y ss.
Detalles
Pictóricos
Panel No. 1
(Sobre puerta de acceso)
Dimensiones: ancho 3.19.5
mts., largo 9.11. mts.
 |
1. Época Prehispánica: representantes de la
cultura maya, vestidos con taparrabo blanco y ejecutando
labores cotidianas, tales como: talla de estelas,
alfarería y otras
2. Choque de dos
culturas: artísticamente logrado, un soldado
español encuestre su perfiladominado a un indígena, mientras que |
|
un guerrero autóctono vence en la lucha a
un combatiente castellano.
3. Vasallaje y Esclavitud: la conquista
consumada da lugar a dos de las instituciones coloniales
de mayor impacto socioeconómico: el repartimiento y la
encomienda. |
|
|
|
|
1.
Independencia: escena pictórica de los Próceres de
la Independencia, destacándose el Arzobispo Casaus y
Torres, Don Francisco Barrundia, Don José Cecilio
del Valle, el Presbítero José María Castilla, Don
Mariano de Beltranena, Don Pedro Molina, el Brigadier
Gabino Gainza, Don Mariano de Aycinena y otros. La
firma del Acta de Independencia |
Panel No. 2
( lateral izquierdo)
Dimensiones: ancho: 13.19.5 mts., largo: 11.93 mts.
 |
|
en el Palacio de los Capitanes Generales contrasta con
el júbilo popular de los personajes que festejan el
magno acontecimiento.
2. Latifundio:
representación alegórica del pueblo crucificado;
personaje que perfila la burguesía descansando en lujoso
trono sobre las espaldas del pueblo a quien oprime y
estruja. |
Al lado, el campesinado queda
personificado en un hombre pobre en actitud de súplica
y demanda de clemencia, así como la presencia de
distintos gremios artesanales de la Guatemala
republicana. Dos grandes manos significan, una, a la clase
pudiente, explotada y avasalladora; esta sujeta el látigo
del autoritarismo y del despotismo; la otra, el pueblo,
pobre, cautivo, olvidado.
Panel No. 3
(lateral derecho)
Dimensiones: ancho 3.19.5 mts., largo: 11.93 mts.
 |
1. Revolución Liberal de 1871: La
Instauración de un régimen que promovió el desarrollo
político y cultural de Guatemala, el que abarcó a la
Iglesia, la economía, la educación, la
legislación y otros órdenes de la vida del país,
eliminando las barreras del régimen conservador de |
|
los treinta años. Expulsión de las Órdenes Religiosas:
cuatro eclesiásticos,
representantes de igual número de clérigos regulares
conventuales, se marchan rumbo al exilio.
2. La educación: un maestro, impartiendo
clases a cuatro niños; alegoría de la enseñanza
obligatoria, pública, gratuita y laica. |
3. Efigie
del General Justo Rufino Barrios Auyán: Presidente de
Guatemala (1873-1885) , autor de la Reforma Liberal de
1871.
4. Grupo de presos políticos: condenados a
vejámenes, torturas y trabajos forzados a la vista de
numerosos soldados. Representación del humanismo de la Cruz
Roja Internacional.
5. Unificación del Pueblo y Ejército: representada por
personajes de ambos sectores; tentativa de lucha por
alcanzar un código de trabajo.
|
Revolución de Octubre 1944
1. Efigie del Doctor
Juan José Arévalo Bermejo: primer Presidente de la
Revolución (1945-1951), quien propició el Código de
Trabajo, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social,
los Ministros de Economía, Trabajo y Previsión
Social, el Banco de Guatemala, |
Panel No. 4
(Fondo del Salón)
Dimensiones: ancho: 4.79.5
mts., largo: 9.11 mts.
|
las Escuelas Tipo
Federación, el Escalafón Magisterial, la Facultad de
Humanidades y el Instituto de Antropología e Historia en
1946.
2. Manifestación del
pueblo en apoyo a la Reforma Agraria: Representación de
las empresas transnacionales como la United Fruit Company,
la International Railroads of Central America y la Standard
Brand Incorporated Company.
|
3. La figura central:
casi mítica, es la de un hombre gigantesco rompiendo las
cadenas de la opresión y la tiranía.
4.
Efigie del
Coronel Jacobo Arbenz Guzmán: quien fue el segundo
Presidente de la Revolución (1951-54) leyenda al pueblo el
Decreto 900 que corresponde a la Reforma Agraria. Dotó al
país de una extensa red de carreteras del Atlántico;
asimismo, creó el Banco del Agro y nacionalizó las empresas
transnacionales y multinacionales.
En general, los murales
demuestran gran influencia mexicana; los rasgos anatómicos
de los personajes aparecen magnificados y hasta exagerados,
lo que se explica en virtud de la tendencia pictórica de la
época de creación.
Los murales fueron declarados
Monumento Nacional por Decreto Gubernativo No. 32-78 del 14
de junio de 1978.
La Casa de la Cultura
Antecedentes Históricos
Es importante mencionar
que durante el período comprendido entre los años de
1.890 a 1.920, se dio especial importancia al desarrollo
social de la comunidad guatemalteca basados
específicamente en la revolución industrial que para ese
entonces estaba modificando las estructuras sociales y,
por consiguiente, la transformación económica que
revolucionó los estilos arquitectónicos, integrando
nuevas técnicas y materiales, tales como: el hierro y
concreto armado.
En Guatemala, durante el
período gubernamental del General José María Reyna
Barrios, se da mucha importancia a las artes, comercio o
industria, con la cual se implementa la construcción de
edificaciones arquitectónicas, caracterizadas por la
introducción de los detalles neoclásicos; pero
utilizando técnicas constructivas del estilo barroco,
del lado a la limitación de los nuevos materiales y sus
técnicas constructivas, para que lleguen a nuestro país.
En lo que respecta a la
“Casa de la Cultura”, principia su construcción
aproximadamente en el año de 1.895, su concepción
arquitectónica presenta dos plantas definidas por un eje
central, con un patio principal y otro de servicio,
alrededor de los cuales giran los diversos ambientes,
presenta dos núcleos de escaleras.
Dentro de las técnicas
constructivas utilizadas en su ejecución, se puede apreciar
la integración de muros de ladrillo en espesores variables,
entrepisos de madera empotrados en muros y columnas
metálicas, los cuales son el resultado de la integración del
estilo neoclásico con reminiscencias directas de la
arquitectura francesa, sus cubiertas son, artesón en los
corredores de circulación, sus fachadas presentan simetría
definida por un eje vertical que subdivide al muro en dos
cornisas y un parapeto que oculta la cubierta de teja.
Se define su estilo como parte
de la arquitectura revolucionaria de la época en Guatemala,
en la cual se integran diversos elementos estilísticos, por
lo que se puede catalogar como “neoclásico–ecléctico
guatemalensis,” su importancia para la conservación radica
especialmente en su estratégica localización urbana, ya que
durante la época de construcción, la octava avenida sur era
de suma importancia comercial, tomando en cuenta la relación
directa que existía en el mercado central y la estación de
los ferrocarriles ubicada en la dieciocho calle final.
Históricamente, desde su
concepción, el edificio ha sido albergue de residencias
particulares, oficinas privadas e instituciones públicas.
Por su importancia, cabe la siguiente enumeración:
· El
edificio fue construido por el Doctor José Monteros, pasando
posteriormente a sus herederos, quienes, finalmente, lo
vendieron al Banco Americano de Guatemala cuya sede central
funcionó en el mismo.
· Por
la cantidad de ochenta y cuatro mil pesos, el 26 de febrero
de 1.924, el Banco Americano de Guatemala lo vende al
Gobierno de la República, con lo cual ahí se asienta el
entonces Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
·
En 1.946 pasa a ser parte del Ministerio de
Economía; para, finalmente en 1.952, ser la sede de la
Dirección General de Estadística.
Dentro de las causas que
ocasionaron su deterioro pueden señalarse: el deficiente
mantenimiento y los movimientos sísmicos de 1.976. Los
daños ocasionados al inmueble por el terremoto de 1.976 no
fueron considerables ni estructurales; sin embargo, hubo
pánico entre los laborantes de aquella entidad pública y el
edificio fue declarado inhabitable por el entonces Comité
Nacional de Emergencia (Cone). Casi diez años más tarde, el
2 de julio de 1.985, por Acuerdo Gubernativo número 335-85,
el Departamento de Bienes del Estado entregó el edificio al
Instituto de Antropología e Historia para su restauración y
para que sirviera como sede del Museo Nacional de Artes,
Artesanías e Industrias Populares. Desafortunadamente,
entre 1.976 y 1.985 el inmueble sufrió daños irreversibles,
como la casi total destrucción de las cubiertas de entrepiso
de madera, además del triste saqueo y pillaje de puertas,
ventanas y elementos ornamentales en general. En la última
década, el inmueble fue cedido al Organismo Legislativo como
un anexo al Palacio de la Asamblea Legislativa y para que
funcionara en él la casa de la Cultura, así como relevantes
dependencias del Alto Organismo. Aún sigue restaurándose la
planta física bajo la supervisión directa del Ministerio de
Cultura y Deportes.
Materiales utilizados en la
Construcción del Edificio
En general, para la
construcción del edificio en el que hoy funciona la
“Casa de la Cultura” (anexo del Organismo Legislativo)
fueron utilizadas técnicas y materiales que resultaron
novedosos para su época, ya que por entonces tenían gran
auge el ladrillo, el bajareque y otros.
Cabe decir aquí que la
infraestructura del inmueble puede describirse
detalladamente atendiendo a tres rubros
característicos: sistema portante; cubierta; y,
acabados e instalaciones.
Su sistema estructural
está compuesto por los siguientes materiales: Por un
lado, columnas con ornamentaciones y vigas de metal
aplicadas en corredores; por otro, en habitaciones e
interiores levantados de mampostería, a base de ladrillo
tayuyo, ya que materiales como el adobe ofrecían muy
poca resistencia a la compresión, lo cual los hace muy
inseguros, debido a los sinsabores dejados por los
terremotos anteriores, el entrepiso y artesón final son
hechos con madera y cubierta de teja.
En relación a los acabados
utilizados debe señalarse que su piso original fue de
baldosa de barro en interiores y piedra laja tallada en
exteriores, contando además con instalaciones hidráulicas y
eléctricas visibles, en la escalera principal con baldosas
de mármol y en la secundaria con laja tallada; muchos de
estos acabados fueron cambiados con el tiempo y, en la
actualidad, se puede apreciar que tiene piso de cemento
líquido. En las puertas de la fachada del primer nivel
fueron utilizados marcos falsos de piedra tallada y en el
segundo nivel e interiores son utilizados elementos
metálicos en forma de herrajes con adornos bien definidos.
Todas las maderas son de talla fina (cedro) ornamentadas con
un trabajo de tallado y ebanistería con motivos vegetales.
La ventanería tiene marcos de rica madera; ésta se dispone
simétricamente en verdaderas obras de arte de la marquetería
décimonona. A los balcones, empotrados con ménsulas de
piedra y planchas de mármol, se accede a través de mamparas
de delicado cristal.
Sistema Tecnológico Utilizado
En el edificio se presentan
detalles innovadores, utilizándolos tanto como las técnicas
tradicionales en todo el conjunto. Por el natural temor
existente a los movimientos telúricos se utilizan, muy
conservadoramente, materiales pesados o frágiles, tales como
el acero o el vidrio.
La fachada tiene un muro
corrido sobre el cual se apoya la estructura del techo, el
mismo cuenta con vanos de medio punto para puertas y
ventanas. En el interior, todos los muros que componen las
habitaciones son de mampostería cuyo espesor varía entre
0.60m. y 1.00m.; éstos sostienen el entrepiso de madera. En
la segunda planta, los muros de división en las habitaciones
fueron hechos de bajareque para evitar una mayor carga
vertical al soporte del cimiento, ya que la mayoría están
fuera de los ejes de construcción. Los espacios corredores
interiores son sustentados por un juego de columnas
metálicas con remembranzas corintias, así como vigas
metálicas que coronan todo su alrededor; éstas sostienen un
tendeleado de madera para formar el entrepiso en el segundo
nivel; a su vez en la cubierta, el tendeleado soporta un
sistema de terraza española.
El artesón es de madera con
una armadura tipo Howe, la cual sostiene un entramado con
teja de barro; las paredes de colindancia Norte y Oeste son
hechas a base de arcadas y muros de relleno; quizá esto
último se debió a que, en un principio, la propiedad pudo
haber sido más grande y se comunicara a las vecindades.
Con respecto a los acabados,
se utilizó el repello y blanqueado a base de cal y arenas
blanca y amarilla. Todos los muros son rematados con
cornisas. Cuenta con un arco triunfal, que da al patio
principal, hecho a base de fachaleta de piedra; existen
también, columnas adosadas en un salón que da al patio
principal; aquéllas cuentan con elementos decorativos, lo
que hace suponer que fueron colocadas posteriormente, ya que
el segundo nivel no muestra mayores acabados.
Diseño Arquitectónico
El diseño del inmueble
presenta características del estilo neoclásico; observando
una serie de elementos volumétricos, tanto en su interior,
como exterior. Muchos de los cánones antiguos fueron
abandonados para dar paso a un estilo modernista y bien
definido.
En cuanto a su volumetría
exterior, el edificio presenta un bloque de plano
rectangular en forma de paralelopípedo con fachadas bastante
planas en las que las salientes tienen poca trascendencia
planimétrica. Se marcan claramente dos secciones
horizontales, correspondiendo, cada una, a un nivel
interior; éstas se definen en la fachada por medio de
cornisas, siendo dos las que se observan en la actualidad;
falta la tercera, que se encontraba en el remate, de
pendiente ligeramente suave y que tenía por objeto esconder
la cubierta. Existe un eje de simetría vertical, bien
definido en cada fachada.
El portal de acceso principal
presenta un acabado en fachaleta de piedra que enmarca una
puerta de ingreso, con una proporción de 1:2, destacándose
sobre la misma un balcón de honor bordeado por una
balaustrada hecha de mármol y piedra tallada.
Las puertas del primer nivel se caracterizan no sólo por su
sobriedad, sino que, además, por su ornamentación bien
definida, que a su vez hacen juego con las del segundo nivel
en lo que respecta al diseño, el cual contribuye a balancear
el espacio urbano detoda la cuadra, compitiendo con otras
fachadas, que coinciden con algunos detalles ornamentales y
estructurales.
El
espacio interior tiene características del neoclásico; las
relaciones espaciales que ofrece, a partir de un eje
perpendicular de la línea de fachada principal, no es
simétrica. El acceso principal presenta uno de los
espacios más interesantes, pues se ve precedido por un arco
triunfal que conduce al patio de honor donde tiene como tope
visual la fachada de un ambiente interior, constituyéndose
ése en un espacio de doble altura.
Con respecto a ventilación e
iluminación, tanto los vanos interiores, así como los
exteriores, proporcionan la suficiente luz, lo que determina
claridad en todos sus ambientes.
El espacio arquitectónico en
sus ambientes interiores, acabados y cubierta, ofrece dos
entradas principales, las cuales están definidas por un
balcón de honor. Hay quince puertas secundarias que sirven
de acceso a once estancias. Debido a su singular
disposición estructural, las piezas que conforman el segundo
nivel son sólo nueve, ya que, en la planta baja, hay dos
patios: uno principal y otro de servicio, los que se
encuentran divididos por un ambiente.
Con respecto a los acabados,
debe indicarse que, actualmente, el piso del primer nivel es
de cemento líquido; pero, aún pueden apreciarse las losetas
de barro en los interiores y la piedra laja en los
exteriores; como lo muestran las escaleras de servicio.
Desde luego, la escalinata principal fue construida de
costosísimo y lujoso mármol.
En el segundo nivel hay que
reparar detenidamente que los corredores son sustentados por
las columnas metálicas, las cuales quedan estéticamente
entrelazadas mediante una trabajada baranda de metal.
Existe una tendalería de madera en la que se apoya una
terraza española. El canal de aguas pluviales tiene la
característica de una moldura de cornisa.
Los muros estructurales
descansan directamente sobre los de la planta baja, mientras
que las divisiones interiores son de bajareque con espesor
de 0.15 m.; los acabados de estos muros, en general, son
iguales a los del primer nivel.
La cubierta de los ambientes
interiores es un artesonado de madera que sostiene un techo
de teja, el cual desaloja sus aguas pluviales directamente
sobre la terraza española y la cabeza del muro de fachada
por medio de bajadas de tubo de barro revestidos de cerámica
vidriada.
Funcionalidad
No es posible puntualizar, con
exactitud, cuál fue el uso que inicialmente se le dio al
bello inmueble en el que hoy funciona el anexo legislativo
conocido como “Casa de la Cultura”; pero, es de especular
que fue la casa particular del Doctor José Monteros, médico
prominente de la época que debido a la situación económica
desahogada que poseía podría financiar un proyecto de dicha
magnitud.
Se puede observar que el
diseño fue concebido de forma tal que, por la localización y
estratégica ubicación del edificio, éste pudiera habilitar
locales comerciales, debido a la afluencia mercantil del
área en la ciudad. Podemos deducir que la situación del
inmueble permitió que el primer nivel prestara acomodo a
algunos locales comerciales en cuanto a que el área de
fachada así lo hace suponer. El área interior se destinó,
especialmente, para los usos normales que suele dársele en
una casa particular; las áreas de circulación están
definidas por los corredores que giran alrededor de los
patios: el central y el secundario; con esto se logra un
normal acceso a los distintos ambientes. Por medio de las
escalinatas se vestibula la circulación a los corredores de
acceso a los gabinetes y habitaciones del nivel superior.
En el interior de la mayoría
de los ambientes existen circulaciones de acceso secundarias
para la comunicación de aquéllos entre sí.
Esta disposición de los
ambientes les permite un acceso directo de iluminación y
ventilación por medio de los vanos, tanto interiores como
exteriores. En general, la volumetría espacial de los
mismos es de forma rectangular, girando un eje perpendicular
a la puerta de acceso que los divide en dos áreas bien
definidas. El proceso de restauración de la “Casa de la
Cultura” aún no se ha finalizado; sin embargo, con las
erogaciones presupuestarias dispuestas y destinadas para tal
fin, se espera que muy pronto el inmueble reviva su
elegancia, sobriedad y distinción de siempre.
Escultura del patio principal
La hermosa estatua que
ornamenta el patio principal denomina a este anexo
legislativo, ya que se trata de Cultura emergiendo del
vetusto libro de la Historia.
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Cuenta con basamento de
marmól jaspeado en forma de columna torneada, símbolo de
la evolución en el paso existencial del hombre. Aquélla
remata en el volumen abierto cuyas hojas parecen ser
arrancadas por el viento del olvido y la amnesia.
Irrumpe “Sophía” (sabiduría) diosa de la Mitología
griega cuya equivalente fue Minerva en el Olimpo; su
desnudez perfecta alude a la belleza consumada y eterna
del conocimiento, la razón y el intelecto. Joven fémina,
vestal de “Sapientia”: fuego inextinguible que arderá
por siempre. La mirada lánguida y errática parecería
buscar en el firmamento lo remotamente ignoto, el
destino arcano que algún día, quizá logrará desvelar.
Su autor es el notable y
erudito maestro de la plástica guatemalteca, escultor
Walter Peter Brenner. El diseño original fue moldeado en
barro y fundido, finamente, en resina plástica al que se
le dio un acabado de imitación bronce. La obra fue
concluida y colocada en el año 1996.
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